Si la comunicación interna ha venido siendo la gran olvidada de muchas organizaciones, en el caso de las empresas industriales este vacío es aún mayor, tal vez porque la complejidad de organizar una comunicación estructurada en una realidad de turnos rotativos, dispersión geográfica o acceso limitado a dispositivos digitales es mayor que en un entorno de oficinas. Dicho esto, el margen de mejora en este campo parece ser trasversal: solo el 32% de las personas empleadas está satisfecha con la comunicación interna de su empresa.
Señalamos desde ya que cuando hablamos de comunicación interna, estamos hablando de un territorio que está más allá de la transmisión de información operativa, la básica para que el día a día funcione. Estamos hablando de una comunicación de ida y vuelta que une a los equipos, alinea los objetivos de empresa y refuerza la cultura organizacional. Es el territorio de las personas: el punto donde el propósito de empresa encuentra a los equipos. Sí, también a los de las plantas de producción.
Todo suena muy bonito, pero si estás al cargo de una empresa industrial y estás leyendo esto te estarás preguntando, ¿me van a contar ya #lasenes cómo organizar este asunto? Como ni tu empresa, ni tu gente, son exactamente iguales a las del pabellón de enfrente, no podemos darte una receta exacta, pero te dejamos por aquí un listado de ingredientes.
Esto ya lo sabes: un buen plan comienza con objetivos claros y un camino bien trazado. El tuyo deberá estar alineado con el propósito y la cultura organizacional de tu compañía, debe tener en cuenta a todos los niveles de la empresa y recuerda que no hay como preguntar para obtener respuestas. Lo ideal es no empezar a armar tu estrategia a partir de suposiciones, sino del pulso de la empresa.
La pura lógica ya indica que el correo electrónico, o la newsletter – la reina de la comunicación interna– no puede ser tu herramienta de comunicación interna si el 80% de tu plantilla no trabaja con un ordenador corporativo. Por eso, la clave será diversificar los canales y asegurar que todos los trabajadores tengan acceso a la información relevante. Recuerda que los canales, y las audiencias, requieren adaptar los mensajes.
Ah, ¿quieres alguna idea? Pantallas digitales en zonas comunes y su versión analógica, los tablones; aplicaciones móviles corporativas; foros de comunicación regulares; incluso la versión anterior de la newsletter: el boletín impreso. ¡Todo un mundo de opciones!
La comunicación, lo decíamos más arriba, es de ida y vuelta. Con flujos descendentes, ascendentes y horizontales. ¡Por eso hay que ordenarla!
En el recorrido de arriba hacia abajo, la figura del director o directora general es clave. Vamos a suponer que eres tú, la personas que nos está leyendo: tu actividad comunicativa y tu actitud van a marcar el tono de la comunicación interna. Tu rol es clave. ¿Con quién te reúnes y cada cuánto tiempo?¿Cuán a menudo visitas la planta y hablas con los equipos de producción? ¿Qué papel desempeñas en los procesos de acogida?
En cualquier caso, la comunicación interna no debe ser un monólogo. Escuchar a los empleados es fundamental para construir un entorno laboral saludable y el ecosistema de comunicación interna también debe contemplar estos canales.
¿Qué tal organizar un sistema de sugerencias con incentivos? ¿Grupos de trabajo mixtos? ¿Encuestas anónimas? Sea cual sea la fórmula que mejor encaje con tu empresa, ¡asegúrate de que escuchas!
Otra razón de peso –en realidad, la de mayor peso– para que la empresa industrial tenga una estructura de comunicación interna bien afinada es que, en la industria, seguridad y comunicación van de la mano. Es una cuestión que va mucho más allá de palabras como propósito, conexión emocional o compromiso. Una buena comunicación interna puede salvar vidas.
Por tanto, integrar la comunicación con las políticas de seguridad es crucial para evitar accidentes y promover una cultura de prevención. Protocolos claros y efectivos son la base de un entorno seguro.
Está bien eso del megáfono para dar avisos de urgencia, pero lo cierto es que también es preciso gestionar el después. Para ello, hacen falta protocolos para poner freno a la rumorología y generar confianza y seguridad en las personas trabajadoras.
¿Todo eso esto va a hacer que las personas que trabajan en tu fábrica sean más felices y productivas? Diversos estudios demuestran que sí.
Por el ejemplo, un estudio realizado por la consultora Gallup, establece que las empresas con una comunicación interna eficaz tienen un 50% menos de rotación de personal y un 20% más de productividad en comparación con aquellas que no miman este aspecto. Y datos de la Asociación de Comunicación Interna (ACI) señalan que el 74% de los empleados considera la comunicación interna como uno de los factores más importantes para sentirse motivados y comprometidos con su trabajo. Todo ello sin olvidar que, como decíamos más arriba, la comunicación interna contribuirá a un entorno más seguro, algo prioritario en un entorno industrial.